lunes, 30 de agosto de 2010

Creo que me he enamorado...¿es posible?

             Dante es un elfo del bosque dorado, al oeste de Aion, en el reino de la Tierra, entre las montañas. Es por tanto considerado un elfo dorado, una de las subrazas de elfos más alejadas de los humanos y demás razas de la superficie.


El elfo era alto y esbelto. Su piel era muy pálida, brocínea y sedosa. Sus rasgos, delicados; y, aunque se alzaba orgulloso y soberbio, parecía tan frágil como una muñeca de porcelana. Tenía las orejas muy grandes y puntiagudas y se movían constantemente arriba y abajo escuchando hasta el más mínimo sonido en el bosque. Sus ojos, grandes y rasgados, eran del color de los brotes de las hojas en verano y miraban a través de la espesura, oteando lo que había más allá de los árboles. Se le había deshecho la trenza que sometía su pelo rubio, que ahora le caía por los hombros, liso, suave y airado, con un destello ceniza, enmarcando su rostro anguloso. El flequillo rubio le tapaba parte de la frente y le hacía sombra en un ojo. Sus mejillas destilaban tímidamente un bonito color sonrosado, aunque era obvio que en él esa reacción no era habitual.

Vestía ropas del color del bosque que no destacaban en absoluto con su piel. Unas cintas de cuero ceñían a sus piernas los pantalones. Llevaba una especie de camisa sin mangas que dejaban ver unos músculos sutiles. De sus hombros colgaba una capa azafrán con capucha, abierta hacia atrás y amarrada a la altura del cuello con una cinta dorada. Llevaba los pies descalzos, pero incomprensiblemente no tenía ningún rasguño ni ningún cardenal.
Todo él parecía una parte más del bosque. Era sereno y muy orgulloso, aunque muy reservado, y solo Ttédate y Eliot, los gnomos que le habían salvado de una muerte segura hacía tiempo, conseguían mantener conversaciones con él. Ella le conocía como si fuera su propio hijo, y por eso sabía interpretar perfectamente las reacciones y pensamientos del eterno joven. De resto, no solía relacionarse con nadie, y se pasaba las horas en el bosque, solo, sin que ninguna persona supiera lo que podría hacer. Conocía algunos hechizos que le habían enseñado en su tierra, y a veces practicaba y hablaba de magia con Cov, el anciano Maestro, aunque estos encuentros no eran muy frecuentes.


jueves, 26 de agosto de 2010

Para esto quiero mucha sinceridad...

Esto lo escribo para los pocos que leen el blog (T.T) Quiero que me digan lo que opinan de él, de la historia, de mis personajes, de mi chica (Amaia), todo esto con mucha sinceridad, y también, si es posible, me ayuden un poco. Como esto, al fin y al cabo, solo lo leen ustedes, mis mejores amigos, las personas con las que tengo más confianza en el mundo, se los escribo solo para ustedes, para darles las gracias y todo eso...bueno, pues eso: ¡¡MUCHAS GRACIAS!! ( sobretodo a Cris y a Yoli, me han ayudado mucho mucho mucho, asi que muchas muchas muchas gracias, las quiero, son las mejores)